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Los nietos de Doris

Francisco del Carpio

 

La actual Caretas, bajo la conducción de los nietos de Doris Gibson, es la mejor de las anglohuachaferías a las que se refiere Alberto Adrianzén en articulo publicado en La República y reproducido aquí.

 

Doris Gibson fue nieta del Cónsul de Inglaterra en Arequipa en 1879 Mr. Enrique W. Gibson, dueño del Banco Gibson y otros negocios Gibson, quien junto a otros súbditos de su graciosa majestad británica fundara, en 1887, la Cámara de Comercio de Arequipa.

 

Este Mister Gibson fue quien negoció con el ejercito chileno la rendición de la ciudad a las tropas invasoras en 1883.

 

Mr. Gibson recibió a la oficialidad ocupante en el Club Arequipa. No podía ser de otra forma, si fue su país y al que -cuyos intereses- representaba, el que financió a Chile la guerra contra el Perú y Bolivia, para mantener las concesiones del guano y el salitre que ya tenían y emprender la explotación del cobre, que ya había sido descubierto.

 

Caretas nació a mitad del siglo XX por gestión muy arequipeña de Doris Gibson Parra y de Francisco Igartua, su pareja. Doris Gibson era, entonces, una señora muy inquieta, con ideas algo liberales y avanzadas, para tiempos de una dictadura como la de Odría, pues era hija de Percy Gibson, un poeta casi zurdo, que decía que no había nacido peruano, sino arequipeño.

 

La actual administración de Caretas corre por cuenta de los hijos de Enrique Zileri Gibson (hijo de Doris). Este, por su parte, hace tiempo convirtió la revista en arma de presión o complacencia política. Su simpatía por Belaúnde primero y por García después, fueron siempre muy notorias.

 

El apoyo a García se hizo raramente efectivo después que denunciara los nexos del APRA garciísta (alanista) con el narcotráfico a través de Carlos Lamberg. Lamberg fue señalado, por Caretas, como auspiciador y/o financiador de la campaña aprista de 1985 (la de núbil García) y mecenas de Haya de la Torre. Sin embargo, este episodio ha sido con el tiempo extraña o convenenciosamente ¿olvidado?.

 

Durante el fujimorato fueron "La República", "Liberación" y "Si" los que hacían las denuncias. Caretas no pasó de imputar a Fujimori no haber nacido en el Perú (trastada que encomendaron a Cecilia Valenzuela) y comparar a Montesinos con "Rasputín". Esto último sirvió para que "el Doc" a Zileri le ganara un juicio por difamación, el mismo que le cayo de perlas para callarse "por mandato judicial". Coartada perfecta.

 

Pasada la década de Fujimori, Zileri elevó y desbarrancó a Alejandro Toledo por su afición al trago, la pichicata y el puterío. Sin embargo, se cuidó de apoyarlo a mitad de su mandato, no importándole liarse con Cecilia Valenzuela a la que adjudicó declaraciones que no hizo.

 

Con el APRA, Caretas, ha mantenido casi siempre una relación de amor-odio, estando ahora en romance con García. En este contexto se ubica la campaña contra Mario Huamán, en nuevas migas con la "Chinche Valenzuela" como llaman en esa casa a esta señora que ha trepado duro para llegar donde está, haciendo andinismo en la escala social, según refiere César Hildebrandt.

 

Lo que busca la nueva administración, operada por los tataranietos de Mister Henry (o Enrique) W. Gibson, es salvar el sistema, supuestamente amenazado por un indio (Huamán) al que hay que demoler, achacándole crímenes y cocaína con partes (documentos) del "sistema" y periódicos, cuestionados inclusive por papá, y de los que nadie  se acordaba o se acuerda.

 

Lo que al parecer ignoran los gibsonboys es que a "Dady", en su momento, la dictadura de Fujimori lo acusó de consumir lo mismo que dice que consumió Huamán en el parte policial que publica, añadiendo, además, la afición del hijo de Doris por el trago, de preferencia escocés. ¿Pruebas?. Definitivamente no las hay, porque "ellos y ellas" si saben hacerlo sin dejar huella. Solo queda la memoria.

 

Ahora Caretas repite lo que hizo Rasputín durante su reinado, habiéndose convertido en el "Expreso" chicha-calmell de hoy, puesto al servicio de quien Rasputín ordenó llamar "reo contumaz" en la primera plana de Expreso, los diario chicha y los noticieros de la TV que controlaba. Reo contumaz a quien algunos cómicos, como Carlos Alvarez, caracterizaban remedando gestos muy elocuentes como la manía de inhalar constantemente nada del dedo índice o el clásico rotar de los dedos en abanico, insinuando lo que en peruano todos sabemos. Alvarez se ufanaba, además, de ser creador de @@@.@.com como correo electrónico del señor presidente

 

Caretas asume hoy este papel para salvarnos de un indio como Huamán, potencialmente peligroso para el sistema. Y lo quiere hacer tal como Mister Gibson "nos" salvó de los chilenos.

 

 

   

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