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Ricardo del Carpio,
afirmaba que el gran animador de las reuniones del Jardín
Primavera fue Augusto
Chávez Bedoya quien, desde 1927, venía difundiendo en
determinados círculos la obra de José Carlos Mariátegui,
habiéndose vinculado, para ello, con el profesor primario Armando
Rivera. Del Carpio narró a Ortzí Lovón Rondón (
Boletín (09) del Comité Local de Miraflores del PCP.
Arequipa 1980) que
Chávez Bedoya, junto a Guillermo Mercado y los hermanos
Liendo, fueron los grandes promotores del cónclave del
Jardín Primavera en el que también participaron José Domingo
Montesinos y Herman Ugarte Chamorro.
Augusto Chávez Bedoya y José Domingo Montesinos,
pertenecieron a familias "aristocráticas" burguesas y
terratenientes, antiguas y acomodadas. A esta clase social
también pertenecieron las familias de Jorge del Prado y de
Ugarte Chamorro. Dada su posición económica ellos pudieron
tener acceso a literatura marxista; por eso, tempranamente,
conocieron los escritos de Marx y Lenin y se dedicaron a
difundirlos, hecho que les causó más de una contrariedad y
amargura por las detenciones y destierros que sufrieron por
este motivo, sobre todo los dos primeros.
La familia de José Domingo Montesinos estaba compuesta por
13 miembros. Once hermanos sobrevivieron de un total de 19.
Todos tuvieron posiciones avanzadas e ideas progresistas,
unos más que otros, siendo José Domingo y Adela los que más
participaron de las actividades del partido comunista.
Augusto Chávez Bedoya tenía dos hermanos: José y Antonio. Su
padre poseía un fundo en Cocachacra que daba al hogar
determinada estabilidad económica. Pese a ello, toda la
familia tenía ideas "progresistas" para su época. El padre
de los Chávez Bedoya fue un liberal de izquierda y por ello
fue confinado a al Isla de San Lorenzo, lo mismo que sus
hijos José y Augusto. José se confesó anarquista desde muy
joven y murió como tal, Antonio era solo un joven
"izquierdista" al que los problemas políticos no le
causaban
mayor preocupación. Fue Augusto quien, por sus ideas y por
defender a los trabajadores, abandonó fortuna y familia para
vivir, a salto de mata, siendo, por sus actividades
partidarias, desterrado a Bolivia y a Chile hasta en dos
oportunidades.
A mediados de 1927, Chávez Bedoya viajó a Bolivia a lomo de
mula, perseguido por la policía de Leguía. En La Paz contactó
con Manuel Cerpa, un desterrado arequipeño, responsable de
la "Célula Aprista de Bolivia" y lo convenció para que
abandonara el partido de Haya de la Torre y participara de
las reuniones de la fracción boliviana del partido marxista
que Mariátegui estaba estructurando en Lima. Y así fue.
Cerpa deja la Célula Aprista, junto con buena parte de sus
compañeros, y con Chávez Bedoya organizaron un "Círculo de
estudios marxistas" en La Paz. De Bolivia Augusto es nuevamente expulsado "por
actividades antibolivianas" y se dirige a Santiago de
Chile donde toma
contacto con el Buró Sudamericano de la III Internacional,
milita en el partido comunista chileno trabajando con Elías Lafferte y Luis Emilio Recabarren hasta mediados de 1929.
Ese año el Comintern decide su regreso al Perú. Desde la
ocupada provincia de Arica lo ingresa a
Tacna, clandestinamente,
como si se tratara de un "plebiscitario" que retorna a su
patria después de la anexión definitiva de la provincia del
sur por el Estado chileno. Por esta razón y otras, muchos le
atribuyeron el papel de comisario del Comintern en el Perú.
Es que Chávez Bedoya hasta su muerte le dio a la cosa partidaria un
manejo casi prusiano o jesuita por el orden y disciplina que le
imponía. Él, por los años 20-30, tenía muy clara su militancia comunista
y su filiación marxista-leninista estaba a toda prueba. Ambas cualidades
fueron adquiridas en el destierro mucho antes de la fundación
oficial, en el Perú,
de un partido con esas características.
De vuelta a su ciudad natal, Augusto Chávez Bedoya, con
remozadas ideas acerca de la organización leninista,
producto de su militancia partidaria en Chile, persuade a
Antonio, el menor de sus hermanos, de la necesidad de
organizarse en un partido obrero revolucionario. Antonio lo
contacta con Ricardo del Carpio Rosado, el hijo del
peluquero más famoso de Arequipa, Antonio del Carpio, un viejo
anarquista, admirador de Bakunín y Gonzáles Prada quien, en cada cliente que se
acercaba para "cortarse" el pelo, barba o bigote veía un
potencial militante "libertario". Antonio del
Carpio era dueño
de la "Peluquería Maury", la más elegante y
moderna de Arequipa, ubicada en la segunda cuadra de la
calle Santo Domingo (211); y su hijo Ricardo era, entonces, un joven y
dinámico relojero quien mantenía sus reuniones con los artesanos
anarquistas en el local de la peluquería de su padre.
Chávez Bedoya gana para su causa al joven relojero logrando
que este abandonara las prácticas
inorgánicas y conspirativas del anarquismo, lo convence de
la necesidad de organizar a los trabajadores, algo a lo que
se negaban los anarquistas "libertarios" y logra formar con él y
su hermano Antonio un circulo de estudios marxistas al que
uno tras otro se irían integrando el resto de los jóvenes
amigos de Ricardo. Este grupo de muchachos que acompañaba
a "Carpio Rosado" estaba compuesto, fundamentalmente, por
peluqueros y relojeros, aunque también los seguía un
carpintero de apellido Velásquez y el herrero José Salas.
Por la misma razón, Chávez Bedoya fue relacionándose,
también, con los
intelectuales y artistas del ex "Grupo Revolución", reunidos
en la "Célula Socialista de Arequipa". Guillermo Mercado, su
portavoz, tenía más claro el panorama y solo esperaba la
confirmación de Jorge Del Prado sobre si la CSA sería
admitida en el Partido Socialista (comunista) de Mariátegui.
Jorge Del Prado en "Los años cumbres de Mariátegui" dice que
el verdadero fundador del Partido Comunista y del Movimiento
Sindical en Arequipa fue Augusto Chávez Bedoya, no solo por
sus contactos con la III Internacional (Comintern) sino
porque él fue el artífice de todas las tentativas que
hubieron en Arequipa por constituir un partido marxista. Fue
él, el primero en procurar organizar a los trabajadores en
sindicatos, a los artesanos en gremios, a las mujeres en
asociaciones y a los jóvenes en clubes; pero, sobre todo,
hizo todo lo que estuvo a su alcance para darles un partido
político, organizado a la manera de los bolcheviques rusos,
con disciplina e ideología revolucionarias, basadas en
leninismo.
Herman Ugarte Chamorro, Decano, por los años 60, de la
Facultad de Letras de la Universidad Nacional de San
Agustín, se solazaba conversando
acerca de este y otros episodios de la formación del PC con los estudiantes
del Frente Estudiantil Revolucionario y de la Juventud del
Partido Comunista (JCP) de esa Universidad. Ugarte mantenía
una especial relación con los jóvenes marxistas a pesar de
que algunos afiliados al PC-JCP lo acusaban de ciertas
deslealtades con el partido referentes al manejo
administrativo de la Universidad. Esta acusación tuvo su
origen en los diretes de Juan Reynoso Díaz, un curioso "militante"
no marxista ni comunista del PC quien se las ingeniaba para
"controlar" al partido dentro los claustros de dicha casa
superior de estudios. "Lolo", como así lo llamaban,
cultivaba (y cultiva aún) ciertos odios y
rencores muy particulares, no solo contra Ugarte, que lo
ha llevado a escribir dos tomos (hasta ahora) sobre sus
agitados pasos por la Universidad agustina. A esos tomos
Reynoso ha titulado "La
Verdad", "su" rara verdad, claro está..
Los coloquios de Ugarte Chamorro con los estudiantes
marxistas los llevaba a cabo en el
local del Decanato de Letras situado en la Ciudad Universitaria. Relataba
"el poroto" como lo llamaban los jóvenes, que el año 27 se
contactó con Jorge Del Prado y el Grupo Revolución y
participó de sus reuniones, mezcla de arte, bohemia y
política. Contaba sonriente, como anécdota, que allí
adquirió el hábito de fumar lo mismo un cigarro, una
cajetilla o una tiza.
Narraba que el año 29, a pesar de su juventud, asistió, en representación del Grupo Revolución o Célula
Socialista de Arequipa a las reuniones del Jardín Primavera
junto a Guillermo Mercado.
Recordaba con precisión sociológica que los encuentros empezaron la mañana del domingo
3 de noviembre de 1929 al que solo asistieron lo que
llamaba "los cabecillas": Augusto Chávez Bedoya, Guillermo
Mercado, Ricardo del Carpio, Teodosio Salazar y Jacinto
Liendo. Los cinco acordaron convocar para el martes 5 una
nueva junta ampliada con el propósito de estudiar los estatutos y
limar algunas "incompatibilidades" sobre todo con los
venidos del anarquismo. Ese día 5 terminaron todo lo relativo a la
organización partidaria y esta vez fue convocada
para el jueves 7 de noviembre una asamblea con toda la gente
a fin de "juramentar el
cargo" y conmemorar, a la vez, los 12 años del triunfo de la
revolución de los bolcheviques en Rusia. Cada uno se dio la tarea de
citar a los demás compañeros de su entorno para la tarde de
ese día.
El 7 de Noviembre de 1929 se dieron cita en el Jardín
Primavera todos los camaradas. Uno a uno fueron llegando "los anarquistas de
Carpio Rosado", los intelectuales de Mercado, los artesanos
de Salazar, los tipógrafos de Liendo y los Chávez Bedoya. La
nota emotiva la puso José Domingo Montesinos quien llegó
acompañado de su hermana Adela, de solo 19 años. Ella había
aprendido unos poemas en homenaje a los trabajadores rusos y
quería declamarlos ese día. Este hecho, casi anecdótico,
nunca fue relevante porque se dijo que Adela solo llegó allí
para acompañar a su hermano.
En un ambiente reservado al interior del "Jardín" se
reunieron los cinco "cabecillas" y acordaron someter a
consideración "de los demás camaradas" los acuerdos tomados
en los días anteriores. Estos acuerdos no eran otros que la
organización de un partido revolucionario, marxista en Arequipa y dar
cuenta de los contactos de los Del Prado con Mariátegui en Lima. Luego de
ponerse de acuerdo, los cinco pasaron a la ramada del patio
del Jardín Primavera
donde los esperaban los asambleístas en número no menor de
50 quienes recibieron a los cinco con un sonoro aplauso. El
informe fue presentado por Guillermo Mercado y puesto a
consideración de la asamblea. Nadie objetó punto alguno. De
consenso se acordó la formación de un partido que reuniera a
todos los revolucionarios dispersos en la ciudad, los que,
emulando a los bolcheviques rusos, se propusieran no solo
"luchar por salarios justos", sino "para tomar el poder". La
aprobación fue unánime. La alegría con que se tomaron las
resoluciones fue contagiante. Todos se abrazaron a manera de
felicitación mutua. Vicente Salas dirigiéndose al dueño de
casa le reclamó un clarito
(anisado) "pa' celebrar esto". Y lo celebraron
Inmediatamente vino la velada por los doce
años de la Revolución de los Bolcheviques con discursos de
Liendo y Chávez Bedoya, poemas de Guillermo Mercado y Adela
Montesinos y la interpretación de algunas canciones
cantadas por Víctor Felipe Salas
quien activaba en el grupo de Teodosio Salazar. La ceremonia
acabó con los acordes de "La Internacional", cantada a trechos
y murmurada a trechos por los asistentes.
Esa tarde surgió en Arequipa, una pequeña ciudad del sur del
Perú, con una población menor a los 100 mil habitantes, el partido de los obreros,
campesinos, artesanos e intelectuales, el mismo que tendría una
orientación marxista y organización leninista. Se insistió
que la nueva agrupación debería estar compuesta y
dirigida, preferentemente, por trabajadores. Es por esta
razón que en la siguiente sesión, los "cinco cabecillas" se
convirtieron en "Presidium" y eligieron como primer responsable político
(Secretario General) del
primer comité departamental al obrero gráfico Jacinto
Liendo.
A la flamante organización, solamente
llamaron "El Partido", en vista que Jorge Del Prado
comunicó, desde Lima, la conformidad de Mariátegui con
admitir en el "Partido Socialista", a la nueva formación
política surgida en Arequipa y a esta solo se le conocía
como
"Grupo Revolución”. A las pocas semanas, “El Partido” fue
llamado extraoficialmente “Partido Comunista" tanto por la
insistencia de Augusto Chávez Bedoya en llamar las cosas por
su nombre como porque apristas y leguiístas pretendieron dar
al termino “comunista” una connotación peyorativa y
extremista. Lo cierto es que, a partir de entonces, ya se
comenzó hablar de "los comunistas" en nuestra
ciudad.
Las labores preliminares del primer comité departamental
fueron dedicadas al reclutamiento de nuevos militantes y a
la orientación ideológica hacia el marxismo leninismo.
Héctor Ballón comenta que se emitieron circulares a los
primeros organismos celulares para la formación de
fracciones en los gremios artesanales y sindicales,
aprovechando el antecedente histórico, objetivamente
demostrado, que el artesanado arequipeño fue el fundador de
los organismos de defensa de los trabajadores por el
espíritu de cuerpo que poseía.
A comienzos de 1930 el régimen leguiísta vuelve a deportar a
Chile a Chávez Bedoya y él nuevamente se reintegra al PC
chileno. Esta vez militará en una célula "peruana", junto a
Jorge del Prado, José Domingo Montesinos, su hermana Adela y
el esposo de esta: Pompeyo Herrera Mejía y otros paisanos,
expatriados por el mismo motivo: "actividades comunistas".
Es bueno anotar que Adela Montesinos viajó voluntariamente a
Chile para reunirse con Herrera. Ella se incorporó a las
tareas del PC chileno, trabajando estrechamente con Volodia
Teitelboim, Marcos Chamudez -Secretario General del partido
chileno-, y con su esposa Martha Vergara. En 1933 Adela quedó
viuda, a los 23 años, regresando al Perú junto a su hermano
José Domingo, en 1937.
Constituido el partido en Arequipa, como parte de la
estructura nacional de la organización fundada por
Mariátegui, este se convirtió en el ariete de las
movilizaciones contra la dictadura de Augusto B. Leguía en
nuestra ciudad. En 1930 la convulsión política que se vivía en esa
época en Arequipa, fue tal, que sirvió de pretexto o coartada
al comandante Luis M. Sánchez Cerro para, desde aquí, pronunciarse
contra el presidente Leguía perpetrando su golpe militar. Por ello, tanto
el "Manifiesto del 22 de agosto" como los primeros
documentos del gobierno golpista fueron redactados por José
Luis Bustamante y Rivero, nada menos. En esta coyuntura
Chávez Bedoya regresa por segunda vez, clandestinamente, al
Perú en enero de 1931, llamado por el partido.
Un levantamiento popular a nivel nacional, sin precedentes, obliga a Sánchez
Cerro a dejar el poder sucediéndole, en 10 días, 4
"presidentes", entre ellos un obispo arequipeño llamado
Mariano Holguín. David Samanez Ocampo se queda con el
gobierno, culpa a los comunistas del caos existente y decide
"pacificar al país" desatando en abril del 31 una feroz
cacería contra ellos. Los comunistas en Arequipa, con Chávez
Bedoya a la cabeza, trabajan en la clandestinidad dirigiendo
el movimiento obrero y popular. A mediados de 1931 es
convocada una "Asamblea de organizaciones populares" para
analizar la situación política frente al proceso electoral
convocado para el 11 de octubre y los constantes atropellos
del gobierno contra los trabajadores y el pueblo en general.
En esta Asamblea, participaron los principales gremios y
organizaciones políticas de la ciudad. El partido estuvo
representado por Augusto Chávez Bedoya quien presentó
un frente con la UGA y los Ferroviarios, sin embargo, el
discurso electoral y demagógico del APRA ganó más terreno que las
propuestas del partido y sus aliados.
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