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El 9 de
octubre se cumplió 41 años del asesinato en
el pueblo de Higuera del comandante guerrillero
cubano-argentino Ernesto
Guevara, a quien renombraron por su origen: "el Che". Su muerte fue el nacimiento de
un mito de rebelión, un icono cuya figura ha crecido tanto como la
gloria de Bolívar en palabras de José Domingo
Choquehuanca "como la sombra cuando el sol
declina".
En las ideas del “Che” Guevara
se juntan tanto el pensamiento marxista que ha
guiado las batallas por el socialismo como la
lucha por la liberación de los pueblos
oprimidos del mundo.
La mítica imagen de la fotografía de
Alberto Korda (la del costado), ha recorrido el mundo entero
estampada en banderas, afiches, gorras y cuanto objeto se puede uno imaginar.
El sólo usarla fue en nuestro medio sinónimo de rebeldía contra
el sistema capitalista.
Hasta hace poco, en nuestras universidades y
centros de estudios superiores era símbolo de
lucha por las reivindicaciones estudiantiles y
en los círculos intelectuales era identificación
con una mentalidad avanzada
y de compromiso revolucionario; pero, con el
tiempo, la imagen se ha ido descoloriendo y
solo la vemos cuando a alguien se le ocurre un
simposio.
Hemos revisado con detenimiento
las páginas reales y virtuales de las
principales organizaciones políticas de
izquierda, de esas que podrían considerarse
como las "herederas" del pensamiento del Che y
hasta hoy 12 de octubre, día de la raza: ni una
letra. ¡Qué buena raza!. Su recuerdo se ha
quedado para
organizaciones pequeñas que nada trascienden
más allá del logotipo que utilizan.
Las actividades por el 80
aniversario lo coparon todo. Sin embargo, hubo un espacio para darnos a
conocer que
Jean-Marie Gustave le Clezio el francés
ganador del Premio Nóbel de literatura 2008
estaba "Divorciado de su primera esposa
franco-polaca"; que contrajo "segundas
nupcias con una marroquíí en 1975". Y que,
"Desde los años noventa la vida del escritor,
y su esposa, se ha visto desarrollar entre
Albuquerque, en Nuevo Méjico (sic), la isla de
Mauricio, y Niza".
Pero del Che nada.
Y es que con Guevara va
ocurriendo lo mismo que pasó con Lenin, cuya teoría sobre el partido
ha sido licenciada
pues ya no están interesados en el asunto de
la organización ni en ligar al
marxismo el leninismo.
Posiblemente dirán: Guevara fue, Ulianov fue,
sin embargo, ellos: Lenin y el Che siguen allí con
el espíritu
de su pensamiento intacto y perfectamente
aplicable a nuestra realidad latinoamericana
si se le asumiera con convicción.
Posiblemente, para algunos, las ideas del
guerrillero no serán siempre oportunas para su
comodidad ni menos vigentes, pues, suponen, que Guevara solo
escribió El Diario y algún manual para
guerrilleros. Ignoran que el Che también
escribió sobre aspectos teóricos del
socialismo como la estrecha unidad dialéctica
que debiera existir entre el individuo, la
masa y su relación con los dirigentes. Sobre
la ley del valor aplicada a la relaciones
sociales. Y sobre las leyes del capitalismo,
invisibles para el común de las gentes pero
que actúan sobre el individuo sin que este se
percate. O cómo en los países imperialistas
los obreros van perdiendo su espíritu
internacional de clase al influjo de una
cierta complicidad en la explotación de los
países dependientes y cómo este hecho, al
mismo tiempo, suaviza el espíritu de lucha de
las masas en el propio país.
Temas como la conciencia de
clase y la conciencia del pueblo, no fueron
ajenos al Che, advirtiendo que, cuando un
pueblo tiene conciencia de su fuerza "la
decisión de luchar, de ir hacia delante, lo
hace invencible, pudiendo enfrentarse a
cualquier enemigo".
Finalmente, sobre la militancia
partidaria sentenció que "el revolucionario
cabal, el miembro del partido deberá trabajar
todas las horas, todos los minutos de su vida,
con un interés siempre renovado y siempre
conciente y siempre fresco". Algo sobre lo que
no conviene mucho insistir.
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