.
 
 
 
 

¿Talibanes bíblicos o hipocresía de género?

©

 

VÍCTOR EMILIO ROSAS VILLANUEVA

 

 

 

 

De pronto se desató un concertado huracán de citas sagradas desde casi todas las iglesias que dicen cimentarse en La Biblia, con apenas diferencias semánticas cada cual más auténtica que la otra, pero apuntando todas al demoníaco género.


Algunas más agresivas que las otras, las “organizaciones cristianas  auténticas” usaban lenguaje flamígero llamando a la cruzada única y definitiva contra el “género” –con propiedad llamado por ellas “ideología de género”- como obra satánica. Fue una competición de adjetivos y posiciones radicales de las cuales no solamente no se deslindó la alta jerarquía católica sino que prendió el fuego de la hoguera sin esconder el fósforo.


La pira inquisitorial contó esta vez con el concurso de todas las confesiones “bíblicas”. Todas unidas. Esa es una diferencia de los denostados musulmanes en que solamente un grupo de fanáticos emprende la obra divina bien solventada por fondos USA y armas de la OTAN.


Insistimos en el papel de dos de los más agresivos y retrógrados jerarcas de las Iglesia Católica, Apostólica y Romana: Juan Luis Cipriani –el jerarca católico del Opus Dei- y Javier Del Río Alba –arzobispo de Arequipa, Sodalicio.


Dice el V Mandamiento de la Ley de Dios (reconocida por todas las sectas bíblicas)


No matarás.


Cipriani y Del Río se adhirieron al discurso de González Cruz líder evangélico del Movimiento Misionero Mundial cuando clamó cual mandato bíblico:

 

 


"Si encuentran dos mujeres teniendo sexo maten a las dos, y si encuentran a una mujer teniendo sexo con un animal mátenla a ella y maten al animal, sea un perro o cualquier otro animal, en el nombre de Jesús. Hay poder en Jesús y en la sangre de Cristo"


Agregó de su propia cosecha:


 

 

"Ahora los malos somos los cristianos porque condenamos estas prácticas. No vamos a matarlos, nosotros no podemos matarlos, pero un gobierno sí tiene la autoridad para matarlos, Dios mandó matar a los que hacen cosas horrendas, cosas malas". Homosexuales y lesbianas son gente 'podrida', 'corrompida' e 'infeliz' y que están condenados a muerte.


 

Dice el refrán: Quién calla otorga. Cipriani y Del Río guardaron silencio ante los desvaríos de González y otros sujetos como él. No se desvincularon de esa prédica de odio, fundamentalismo inquisitorial. Es más, continuaron exigiendo que la currícula sea modificada a entera satisfacción de ellos, es decir que se promueva la desigualdad, la discriminación, el odio.


Hace más de dos siglos la Constitución de EEUU proclamó como una verdad evidente que todos los seres humanos nacen y permanecen iguales en derechos. Luego de la II Guerra Mundial se proclama la estricta igualdad entre todos los seres humanos sin discriminación de raza, religión, sexo, creencias, etc. Esos son los derechos humanos, derechos de todos los sapiens sapiens por la simple razón de serlo.

 

En casi todos los países del mundo se adoptó hace décadas la plena igualdad de derechos y obligaciones. En el Perú, los ciprianis, delrío, los del Opus Dei y Sodalitio. González y jefes de otras sectas fundamentalistas pretenden retrotraernos a la la oscuridad del medioevo, a la quema de herejes, a la persecución e intolerancia. Critican a los Musulmanes (así, en general) sin diferenciar a los fundamentalistas de un lado y de otro a quiénes creen en su religión de amor y paz. Pero en el Perú pretenden llevarnos a la división, muerte y odio fanático alrededor del “género”.


LA SOGA EN LA CASA DEL AHORCADO

 

Cuando pervertidos como Figari y la jerarquía del Sodalicio son descubiertos y puestos ante la ley, Cipriani exclama “no hay que hacer leña del árbol caído”, protegiendo al violador y violadores. Son  protegidos hasta por el Vaticano.


En forma hipócrita se cuidan de tocar ni con el pétalo de una flor a los sodalites, opusdeistas, y curas pedófilos. Delincuentes invertidos que abusan sexualmente de niños y niñas en situación de sometidos.


Santos varones Cipriani y del Río respondan:
 

 

¿A qué género u opción sexual pertenecen los curas y jerarcas pedófilos del Sodalicio, Opus Dei o clero regular?


 


Si son honestos dirán…son homosexuales. ¿Por qué no piden la muerte para ellos en lugar de protegerlos?
Al sacerdote o jerarca católico denunciado por pedofilia lo sanciona su iglesia ¡cambiándolo de parroquia, fuera del alcance de la jurisdicción legal en que cometieron el delito!


Otro fue el comportamiento cuando el escándalo que alimentó Del Río Alva con el cura que tuvo descendencia en una mujer, de relación consentida por la dama. Lo quemaron virtualmente. hipocresía y cinismo.

 
 

www.jornaldearequipa.com