Ya no se acuerda cuando fue ternera

Del Sutep de ayer y hoy

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FRANCISCO DEL CARPIO

 

 

Hace meses se venía rumorando que Diario UNO había sido adquirido por la Derrama Magisterial y, por lo tanto, el partido Patria Roja había pasado a tener la primera prioridad en la noticia política en este medio de comunicación. Desde entonces, para Diario UNO, Patria Roja pasó a ser el partido más importante de la izquierda peruana.

 

Para hacer cumplir el operativo, lo mejor que se pudiera, Patria tenía una carta de lujo: Ernesto Toledo Brückmann (ETB), de lejos el mejor intelectual partidario, con varios libros en su haber y un bagaje cultural impresionante. Toledo no es cualquier cuadro de Patria Roja, es primo de la primera dama del partido: Lourdes Brückmann, esposa de "Alberto Moreno" el presidente o primer secretario del comité central.

 

Toledo Brückmann viene cumpliendo fielmente su misión asido del brazo del venerable César Lévano, pese a que Don Edmundo de vez en cuando vuelve por sus fueros y escribe recordando sus años de corresponsal de Unidad en Moscú.

 

Ernesto Toledo Brückmann puso a prueba su lealtad "a la línea del partido" desde el comienzo, justificando, como fiel militante, el manejo burocrático partidario tanto del sindicato magisterial como de la Derrama, mediante el llamado "centralismo democrático" que consiste en el sometimiento de las minorías a la mayoría.

 

El centralismo democrático fue incorporado por la Tercera Internacional como principio organizativo para los partidos leninista-estalinistas. Para la formación de los frentes populares ante la amenaza fascista,  Dimitrov lo descartó pues era inaplicable a partidos no comunistas que luchaban contra el fascismo.

 

En los sindicatos no era conveniente utilizar el "centralismo democrático", tampoco lo es ahora, pues todo el magisterio no es comunista y no está obligado a acatar los acuerdos de las cúpulas partidarias que al fin de cuentas son los acuerdos de una argolla que no es otra que el comité central o el secretariado del CC del partido. En este caso de Patria Roja.

 

Mediante esta argucia el partido de Gotardo Rojas ejerció un férreo control del SUTEP durante 45 años hasta que finalmente se acabó -y por paradojas del destino o de la historia- donde empezó, en el Cusco, imperial para unos, rojo para otros. Basta ver las asambleas (vía Internet) de los sutes provinciales de esa región y sus pronunciamientos contra el partido de Moreno-Rojas para tener una idea de cuánta indignación se ha venido acumulando por el manejo tramposo del sindicato.

 

Hay quienes recuerdan cómo nació el Sutep y bajo qué circunstancias. Hay quienes recuerdan a un Horacio Zeballos ante una formidable masa delirante de maestros y estudiantes universitarios y secundarios, agarrado a una escopeta de madera gritando consignas como "el poder nace del fusil", Zeballos era entonces muy solidario con "Kampuchea Democrática" invadida por Vietnam. Kampuchea no era otra que la Cambodya de Pol Pot y de los Kmer rojos. Esta solidaridad era parte de la política internacional china.

 

Claro que el menú incluía la dura crítica a "la dictadura militar fascista de Velasco" y al revisionismo pro-soviético del Partido Comunista por apoyar "oficialmente" al gobierno militar al que tipificaba de revolucionario.

 

Esta prédica era música para los oídos de un magisterio mal pagado que culpaba de sus males al gobierno y de una juventud radicalizada, ávida de acción revolucionaria, solidaria con sus maestros, cuyos actos estaban inspirados en la Guardia Roja juvenil de Mao Tse tung y los 4 de Shangay; esta juventud había conquistado casi todas las federaciones universitarias del país y estaba organizando una federación nacional de estudiantes secundarios.

 

El tercer frente "de lucha" del Sutep fue la FENEP dirigida por Pedro Armacanqui, Andrés Paredes, Francisco Guerra y Daniel Vásquez a la que puso todos los (des)calificativos por haber levantado un paro exigido entonces por los sutes en gestación. Estos sutes desconocieron y acabaron con la FENEP cuando en 1972 se reunieron en Congreso en el Cusco para fundar el glorioso y hoy agónico SUTEP. Paradójica o extrañamente, ese mismo Sutep recibe hoy los mismos calificativos que endilgaron a la Federación Nacional de Educadores del Perú (FENEP).

 

SIN EMBARGO

 

Y sin tener en cuenta estos hechos, el 10 de agosto en Diario UNO, Toledo Brückmann califica a los actores del último paro magisterial como divisionistas que pretendieron romper el magisterio por no acatar las ordenes de Patria. Dice Brückmann, casi de memoria, que muchos de los dirigentes huelguistas están adheridos a Movadef, la fachada política de Sendero Luminoso, "y como no pudieron dar batalla al interior del magisterio, lo rompen". Toledo debiera saber que lo mismo se dijo de Patria Roja por los 70', siendo la consigna de sus contrarios de entonces: "Apra, Sute, CIA, la misma porquería" puesto que PR, trabajaba en esos días de consuno con el Apra.

 

Los maestros -continúa Brückmann- necesitan institucionalidad y no anarquía. La única forma que el gobierno y los padres de familia puedan sentir respeto por los maestros es viéndolos organizados bajo una única Dirección Nacional o lo que sería lo mismo, el frente magisterial de Patria Roja, o sea el CEN del Sutep, por supuesto.

 

Toledo Brückmann entrevistando a Alfredo Velásquez, secretario general del Sutep oficial, el domingo 2 en Diario UNO hace una certera afirmación: "El gobierno coincide con el CEN, respecto a denunciar a los dirigentes de los maestros involucrados con el MOVADEF y Proseguir, facciones de Sendero Luminoso".  Y él mismo se responde "esto es percibido por muchos maestros como una alianza entre el CEN y el gobierno". Toledo es lo suficientemente inteligente como para no comprender que no solo se trata de "eso" sino que, esta labor, también es "percibida" como actos de delación y soplonaje los que, sin embargo, la dirigencia oficial del Sutep y colateralmente PR consideran como un deber realizarlos.

 

En otra parte de la entrevista, en un tema en conflicto como la evaluación, Toledo afirma a manera de pregunta: "En estos tiempos todos requerimos de ser evaluados, ¿negarse a ello es ir contra el desarrollo del progreso? Velásquez responde cual si fuera funcionario del Ministerio de Educación: "Así es. La evaluación se presenta en toda actividad humana. Un padre evalúa los avances del hijo para ayudarlo a superar sus puntos débiles o deficientes. Un maestro responsable debe hacer lo mismo con sus alumnos con el propósito de que éstos avancen y mejoren en sus estudios. En ningún caso tiene por objetivo el castigo. De la misma manera debería entenderse en el magisterio: como un factor de actualización y capacitación, que es lo correcto y por el cual luchan los maestros que asumen con responsabilidad su vocación docente. Exige también, de éste, sentido de responsabilidad, esfuerzo de superación y compromiso con los estudiantes y la sociedad.

 

Para Toledo y la dirigencia del Sutep y Patria Roja, la violencia de la última huelga fue generada por los maestros porque a su juicio es producto de la conducta violentista de los terroristas de Sendero, Movadef y Proseguir, pues, el SUTEP, que se forjó bajo el liderazgo de Horacio Zeballos, (es) un sindicato maduro, responsable, democrático, ajeno al violentismo, (y) al uso del terror psicológico.

 

Vaya, vaya. ¿Ni Toledo ni Velásquez recuerdan al Sutep auroral? O -como diría un mexicano- se hacen los pendejos. ¿Que hizo el Sutep en 1972-73? ¿Acaso no puso contra Velasco diariamente en las calles a miles de estudiantes universitarios y secundarios gritando "estudio, trabajo, fusil" además de "veremos a Consuelo (la esposa del presidente) colgada de un farol y al chino de Velasco, con las tripas al sol"? ¿Qué hizo Patria Roja en Arequipa en la asonada (de la que se sienten muy orgullosos) del 20 de noviembre de 1973? ¿Acaso no intentaron incendiar las oficinas de SINAMOS de la calle San Francisco al grito de "aquí están, estos son, los que joden la nación"?

 

 

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El 5 de noviembre Arequipa inicia una paralización histórica para exigir la libertad de sus profesores y dar una lección de defensa del fuero sindical, culminándola el 22 de noviembre, luego de que el 20 se desatara la más grande represión, fueron 17 días de constantes luchas en las calles y una ciudad totalmente paralizada en sus labores, la solidaridad de todo el pueblo de Arequipa para con sus maestros fue total. No podemos dejar de señalar el triste papel que jugaron los dirigentes locales de la FDTA encabezados por David Sobenes y Valentín Pacho, apoyados con su presencia en Arequipa del entonces Secretario General de la CGTP Gustavo Espinoza enviado por la dictadura militar para mediatizar el movimiento, fracasando estrepitosamente en su intento. Por eso, nuestro homenaje sentido y afectuoso a todos los héroes populares que de una u otra manera tuvieron participación en la gesta de noviembre de 1973 y que el día martes 20 se manchara de sangre por la feroz represión ordenada por la dictadura militar de Velazco Alvarado, en el vano intento de disolver las marchas y protestas de miles de aguerridos arequipeños que se desplazaba por la calles de Arequipa, dejando como saldo decenas de presos, heridos y la pérdida de la vida de dos jóvenes héroes: Jesús Mendoza y Freddy Hilacondo Feria, asesinados en la Av. Jesús. Para los comunistas la gesta de noviembre de 1973 es muy significativa, la Dirección Nacional del Partido destacó a nuestra ciudad al camarada Alberto Moreno, nuestro Secretario General de entonces, para dirigir junto al comité partidario las luchas de noviembre; el día 20 el Comando del Partido se encontraba en las instalaciones de la antigua Facultad de Educación evaluando el desarrollo de las luchas. Ese día, minutos antes de la invasión policial, los camaradas de seguridad partidaria sacan al Profesor del campus universitario y lo trasladan a una de las casas que tenía el Partido en el distrito de Cayma. Así fueron nuestros dirigentes y así deben ser hoy las nuevas generaciones de militantes comunistas, sacrificados y arriesgados para la lucha.

(Sic)

 

 

A los que apoyamos la última huelga, Toledo nos acusa de estar haciendo de tontos útiles por el oportunismo de los que vemos en las masas de profesores apostados en las calles de Lima el mejor escenario para nuestra “solidaridad”.

 

Finalmente el editorialista de Diario UNO urge, exige, invita, conmina, presiona a los "otros" maestros a denunciar a sus compañeros que hayan participado de la huelga y sus movilizaciones como terroristas. Nada menos.


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