Dan cuartelazo de Estado en Honduras: ¿El Debut de Barack Obama?
Agencias
El
presidente Zelaya fue defenestrado por una
conspiración de militares y grupos de poder
Tras ser deportado a Costa Rica, el presidente Manuel
Zelaya denunció que fue víctima de una "conspiración
orquestada por grupos de poder”, que contaron con el
respaldo de un sector del Ejército para defenestrarlo
por llamar a una consulta popular para reformar la
Constitución.
Zelaya también desmintió haber suscrito una supuesta
renuncia, tal como afirmaron los sectores golpistas.
"Es una conspiración política-militar de una elite que
tiene miedo a las manifestaciones políticas", indicó
Zelaya luego que el Congreso respaldara a los
golpistas, aprobara una moción de censura en su contra
y lo sustituyera por el presidente del Congreso,
Roberto Micheletti.
La falsa nota de renuncia indicaba: "Debido a
problemas insuperables de salud, que me han impedido
concentrarme en los asuntos fundamentales de Estado,
cumplo con el deber de interponer mi renuncia
irrevocable a la Presidencia de la República, junto
con la de mi gabinete de gobierno, efectiva a partir
de esta fecha. Con mi renuncia espero contribuir a
sanar las heridas del ambiente político nacional".
Tras el anuncio, Zelaya afirmó que sigue siendo el
"legitimo presidente de Honduras" y anunció su
intención de retornar a su país. "Quiero retornar a mi
país (...) soy el legitimo presidente de Honduras",
dijo en una rueda de prensa junto a su colega
costarricense, Óscar Arias, quien lo acogió en calidad
de "huésped".
El mandatario fue obligado a abandonar su país horas
antes de que comenzara una consulta popular para
auscultar la reforma de la Constitución, consulta que
había sido declarada ilegal por el Parlamento y el
Tribunal Supremo, que se oponen a toda reforma
constitucional.
"Íbamos a una encuesta que no tiene carácter
vinculante, algo que no puede justificar una acción de
secuestro contra un presidente", explicó Zelaya, quien
reclamó un pronunciamiento del presidente de Estados
Unidos, Barack Obama, para que aclare "si está detrás
de esto". "Si (Estados Unidos) niega el apoyo a este
golpe, puede evitar este zarpazo a nuestro pueblo, a
la democracia", insistió.
El mandatario es un político dirigente de un
tradicional partido de la derecha de su país que
asumió el cargo en enero de 2006 y empezó a girar a la
izquierda en los últimos años. Su ingresó al Alba, un
grupo de países liderado por Venezuela, y del que
forman parte Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, le
valió la enemistad de su partido, el Liberal, así como
de Micheletti.
Secuestro brutal
A mediodía del domingo el gobierno costarricense
confirmó la llegada de Zelaya al país. En
declaraciones a la cadena multiestatal Telesur, y ya
desde San José de Costa Rica, Zelaya aseguró haber
sido víctima de un “secuestro brutal” por parte de un
“grupo de militares”. “Entraron a balazos y mis
guardaespaldas aguantaron 20 minutos. Me sacaron en
pijama, (...) aquí estoy, en Costa Rica, en pijama
todavía, y sin calcetines”, dijo Zelaya. El mandatario
hondureño ha llamado a la “desobediencia civil
pacífica” contra el “golpe de estado” y a la comunidad
internacional para que repudie a los golpistas.
También ha anunciado que su esposa se encuentra
“escondida en un lugar secreto del interior de
Honduras”.
Reacciones
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías partió
hacia Managua para una reunión de emergencia con
algunos de los nueve miembros de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América
(ALBA), incluyendo Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y
probablemente el defenestrado Zelaya.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, ha
asegurado que las acciones militares contra Zelaya
violan los preceptos democráticos y deben ser
“condenadas por todos”. Sus palabras han llegado horas
después de un primer comunicado de la Casa Blanca en
el que el presidente Barack Obama se declaraba
“profundamente preocupado” por la situación y pedía
“respeto a las normas democráticas, el imperio de la
ley y los fundamentos de la Carta Democrática
Interamericana”.
También ha condenado el golpe el secretario general de
la OEA, José Miguel Insulza, quien ha convocado a una
reunión urgente de su Consejo Permanente para analizar
la crisis en Honduras y “defender la estabilidad
democrática”. Igual se ha pronunciado el presidente de
la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel
D’ Escoto, quien ha condenado “de forma clara, rotunda
e inequívoca” la situación y ha pedido el inmediato
retorno del presidente para poner fin al
“quebrantamiento de la legalidad democrática”. La UE,
a través del canciller Pavel Kohut, manifestó su
condena.
Se veía venir
El Partido Comunista de Chile llamó a parar el golpe
en Honduras
El pueblo hondureño tiene el derecho
democrático de decidir su destino
El Partido Comunista de Chile
(PCCH) llamó a parar el golpe en Honduras, alertando
que “El Ejército, la Corte Suprema, el Parlamento, el
Tribunal Electoral y los medios de comunicación de
Honduras, trabajan por el derrocamiento del Gobierno
con el fin de impedir el ejercicio democrático”.
En un comunicado público firmado por Guillermo
Teillier, Presidente del PCCH, llamó a la urgente
solidaridad internacional con el pueblo hondureño y
“su derecho a decidir democráticamente su destino”,
señalan.
Los comunistas chilenos recuerdan que “El golpe en
contra del Presidente Salvador Allende con su secuela
de crímenes y destrucción se produjo, justamente, el
día en que Allende iba a llamar a un plebiscito para
decidir controversias políticas”, enfatizando que los
chilenos tienen una dolorosa experiencia de esas
maniobras, con los mismos actores, con el fin de
evitar el pronunciamiento soberano del pueblo.
A continuación publicamos en forma íntegra dicha
declaración.
¡A parar el golpe en
Honduras!
La República de Honduras enfrenta hoy una brutal
campaña de los sectores más reaccionarios de ese país
y del continente destinada a poner fin a un gobierno
elegido democráticamente. Los preparativos para un
golpe de estado son evidentes, basta leer la prensa y
la TV nacional e internacional creando las condiciones
para el siguiente paso que prepara el gran capital y
sus sirvientes.
No hay dudas que la reacción se moviliza con todos sus
medios para impedir la realización de un plebiscito
destinado a generar democráticamente una nueva
Constitución acorde con los intereses de las grandes
mayorías. El Ejército, la Corte Suprema, el
Parlamento, el Tribunal Electoral y los medios de
comunicación de Honduras, trabajan por el
derrocamiento del Gobierno con el fin de impedir el
ejercicio democrático.
Los chilenos tenemos dolorosas experiencias de esas
maniobras, con los mismos actores, destinadas a frenar
un pronunciamiento popular. El golpe en contra del
Presidente Salvador Allende con su secuela de crímenes
y destrucción se produjo, justamente, el día en que
Allende iba a llamar a un plebiscito para decidir
controversias políticas.
No hay dudas que en las maniobras en contra del pueblo
de Honduras y su Gobierno están impulsadas y dirigidas
por el imperialismo que pretende revertir el avance
popular en el continente latinoamericano. Dichas
maniobras se inscriben en las acciones
desestabilizadoras en contra de Venezuela, Bolivia y
Nicaragua; en la permanente agresión y bloqueo a Cuba
y en el desprestigio mediático hacia cualquier
gobierno que no sea obsecuente a los dictados del
imperio.
El Partido Comunista de Chile llama a solidarizar con
el pueblo hondureño y su derecho a decidir
democráticamente su destino. El defender ese derecho
está en consonancia con nuestro camino por terminar
con la Constitución.
antidemocrática chilena sometida aún a los principios
de la dictadura pinochetista.
Guillermo Teillier, Presidente del Partido Comunista
de Chile.
Nuevo presidente golpista: Micheletti.
Los golpistas
nominaron como sustituto del presidente Zelaya a
Roberto Micheletti, actual presidente del Congreso. Él
es miembro del Congreso desde hace 27 años y
empresario del transporte público. Forma parte del
Partido Liberal, al igual que el mandatario.
Micheletti perdió las elecciones internas del partido
para la designación de candidato presidencial para las
elecciones de noviembre, que las ganó el actual
candidato, Elvin Santos, quien renunció a la
vicepresidencia para postular. Tras juramentar al
cargo, Micheletti dijo que su designación como nuevo
mandatario fue consecuencia de “un proceso
absolutamente legal”.
Poder Judicial con los golpistas. El pueblo defendió
sus derechos.
El Poder Judicial
jugó en pared con los golpistas al ordenar la
detención del mandatario, sin guiarse por ningún
procedimiento legal. "El Poder Judicial deja
constancia que si el origen de las acciones del día de
hoy estaba basado en una orden judicial emitida por
juez competente, su ejecución está enmarcada dentro de
los preceptos legales", indicó un comunicado
claramente justificatorio del golpe. "Y debe
desarrollarse -continúa- contra todo lo que
ilegalmente se interponga para devolver al Estado de
Honduras el imperio de la ley". La declaración indica
que, a petición del Ministerio Público, el Juzgado de
lo Contencioso Administrativo libró el pasado viernes
una orden a las Fuerzas Armadas para que decomisara
todo el material para la consulta popular. Esa orden
no fue acatada por el poder Ejecutivo, por lo que el
juzgado instruyó a los militares a que decomisaran
todo el material de la consulta popular. Zelaya
destituyó el miércoles al jefe del Estado Mayor
Conjunto, general Romeo Vásquez.
Mandatario fue sacado a la fuerza
El mandatario
narró que un grupo de militares irrumpieron en su
residencia en la madrugada y luego de enfrentarse a su
guardia personal, lo amenazaron con armas y lo sacaron
violentamente de su domicilio, sin darle tiempo ni
siquiera a vestirse. "A mí me despertaron los
balazos... cuando entraron (los soldados) me
encañonaron y me empezaron a amenazar que me iban a
disparar si no soltaba el celular que tenían en mi
mano", relató Zelaya. El mandatario fue apresado a las
5.30 de la mañana., después de 20 minutos de
enfrentamientos con su guardia personal.
El
pueblo apoya en las calles a Zelaya
Mientras la Casa
Presidencial permanecía acordonada por centenas de
soldados con tanquetas, miles de hondureños exigían en
las calles el regreso del presidente Manuel Zelaya y
amenazaban con romper el portón de acceso al complejo
presidencial. Jaqueados por las protestas, los
golpistas decretaron el toque de queda. De inmediato,
los simpatizantes del mandatario convocaron a una
huelga general hasta que se restituya al presidente.
El dirigente del Bloque Popular Sindical, Ángel
Alvarado, convocó a un paro nacional con toma de
carreteras. "Queremos a Mel", gritaban miles de
personas, llamando con su diminutivo al gobernante y
congregadas frente a la Casa Presidencial. De este
modo, respondieron a la canciller Patricia Rodas, que
llamó al pueblo a resistir en las calles. “Sólo la
lucha popular hará posible el retorno a la normalidad
institucional”, afirmó Rodas tras culpar al Congreso y
a las Fuerzas Armadas por la asonada.
La jefa de la diplomacia dijo que los grupos de poder,
los dueños de los medios de comunicación y el
presidente del Congreso, Roberto Micheletti, son los
responsables directos del golpe. Confirmó también que
en su condición de ministra de Relaciones Exteriores
solicitó una reunión urgente del Consejo Permanente de
la OEA. “De la OEA, lo único que aceptaremos como
válido es la condena a las fuerzas sediciosas que
conspiran contra el Estado de derecho y el pueblo, y
la exigencia de retornar a la normalidad
constitucional”, dijo. Tras sus declaraciones, Rodas
fue secuestrada por militares, en una acción en que
también fueron capturados los embajadores de Cuba,
Venezuela y Nicaragua quienes habían acudido a
comunicarle su solidaridad. Tras ser golpeados, en un
atentado contra la inmunidad diplomática. El secuestro
de Rodas junto con Mario Duarte de Nicaragua, Juan
Carlos Hernández de Cuba y Armando Laguna (ex
embajador en el Perú) de Venezuela, se produjo cuando
los diplomáticos se encontraban en su residencia. Los
militares subieron a Rodas a un vehículo para
presuntamente llevarla a la sede de la base aérea de
Tegucigalpa. En tanto, la primera dama, Xiomara de
Zelaya, se refugió en una montaña por temor a los
golpistas. En las calles, los manifestantes quemaban
llantas y coreaban consignas como "el pueblo unido,
jamás será vencido". Desde los altavoces increpaban a
los militares diciéndoles que "si hay un sólo muerto,
va a haber miles de muertos". Desde primeras horas de
la mañana aviones militares y helicópteros surcaban el
cielo de Tegucigalpa, que se quedó sin luz e
incomunicada. Varios canales de televisión públicos,
así como radioemisoras, fueron silenciados y las
comunicaciones telefónicas con el exterior del país
eran cada vez más difíciles. "En estos momentos, no
hay electricidad en Tegucigalpa pero, antes de que la
cortaran, se podía ver en la televisión a efectivos
militares procediendo a confiscar las urnas y los
materiales que se iban a emplear para la consulta",
informó un corresponsal extranjero.
Una
Constitución reaccionaria
La Constitución
que pretendía reformar el mandatario fue redactada en
1982, en el momento álgido de la guerra sucia del
gobierno de Reagan en Centroamérica, y diseñada para
reforzar el poder económico y político de las castas.
La encuesta convocada por Zelaya, que motivó el golpe,
buscaba determinar si los ciudadanos estaban de
acuerdo en reforma la Carta Magna y sólo buscaba
recoger la opinión ciudadana, sin que el resultado
fuera vinculante
Mundo condena golpe militar
La Organización de
Estados Americanos (OEA) desconoció a Roberto
Micheletti como presidente de Honduras, sin aceptar
los alegatos de los golpistas sobre la supuesta
legalidad del cuartelazo. El Consejo Permanente de la
OEA declaró que no reconocerá al gobierno que intenta
suplantar a Zelaya y reclamó la inmediata restitución
del mandatario depuesto. El secretario general, José
Miguel Insulza, pidió la colaboración del mundo para
restablecer el orden democrático. A su vez, el
secretario general de las Naciones Unidas (ONU) , Ban
Ki-moon, instó al gobierno de facto para que Manuel
Zelaya sea restituido en su cargo de presidente de la
nación y que los derechos humanos sean totalmente
respetados. Por su lado, los gobiernos de
Latinoamérica se pronunciaron enérgicamente condenando
el golpe de Estado. Venezuela, Cuba, Colombia, Brasil,
Nicaragua y otros países condenaron la intentona
golpista. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
anunció que el pueblo dará una lección democrática a
quienes perpetraron el golpe de Estado contra el
presidente de Honduras, tal como la que dio el pueblo
venezolano durante abril de 2002 "Haremos todo lo que
tengamos que hacer”, señaló al denostar a la burguesía
hondureña y alto mando militar insubordinado al
imperio norteamericano, que podría estar digitado por
la CIA. En ese sentido, invocó al presidente Obama a
pronunciarse. Tras condenar los hechos, el ministro de
Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez
Parrilla, exigió a los golpistas que repongan en el
cargo a Zelaya y los responsabilizó por la vida de la
canciller Patricia Rodas.En tanto, el Ministerio de
Relaciones Exteriores de Colombia expresó "su profunda
consternación por la ruptura del orden constitucional
en la hermana República de Honduras". Y el presidente
de Brasil, Lula da Silva, pidió la inmediata
restitución del depuesto mandatario. "El gobierno
brasileño condena de forma vehemente la acción militar
que resultó en la salida del presidente de Honduras",
dijo.
Cancillería peruana elude denunciar el golpe. Tibia
posición sobre Honduras
La Cancillería
peruana condenó “la ruptura del orden constitucional”
en Honduras, en un comunicado que elude señalar que
allí ha ocurrido un golpe de Estado y tampoco demanda
la reposición en el cargo del presidente Manuel
Zelaya, “El Perú reitera su llamado a preservar la
institucionalidad democrática dentro del pleno respeto
al Estado de Derecho y el ordenamiento jurídico de
Honduras”, añade el tibio comunicado emitido después
del medio día, muchas horas después del cuartelazo y
cuando casi todos los países de la región se habían
pronunciado. La declaración llama “a que se restaure
el orden democrático” en Honduras, sin tomar
iniciativas y agrega que el gobierno estará atento al
desarrollo de los acontecimientos y las gestiones de
la Organización de Estados Americanos (OEA), que
condenó el golpe de estado, con todas sus letras. El
canciller José García Belaunde señaló que debe
asegurarse una solución pacífica y democrática de la
situación, en la que juegue un rol importante la OEA y
sus instrumentos como la Carta Democrática
Interamericana, que plantea el aislamiento de los
gobiernos golpistas. Dijo que se debía “preservar la
institucionalidad democrática dentro del pleno respeto
al Estado de Derecho y el ordenamiento jurídico de
Honduras”, sin respaldar al presidente Zelaya.
Ollanta Humala
Mucho más tajante
fue la condena del líder nacionalista Ollanta Humala,
quien exigió un pronunciamiento gubernamental firme de
repudio al golpe de Estado y por el retorno del
presidente Zelaya al poder. Ollanta “hizo votos para
que la comunidad internacional aplique la Carta
Democrática Interamericana, restablezca el orden
constitucional y exija el libre ejercicio del trabajo
diplomático en el país centroamericano, donde la
prensa internacional ha reportado, además, el
secuestro y maltrato de por lo menos tres
embajadores”.